viernes, 31 de diciembre de 2010


Queriéndote querer

perdí mi tiempo.

Mi tiempo tan querido y adorado

que yo sabia que él sabia volar

y hoy ha volado.

Queriéndote querer

perdí mi brazo.

que comienza en el hombro

y termina en un pulgar

pobre de abrazos.

Queriéndote querer

perdí mi lápiz.

Así que te escribí mi último poema

en la arena de tu playa,

con un bastón

y como no, con pocas ganas.

Queriéndote querer

perdí una hoja de mi azul calendario

sin vino ni rosas.

Pero algo en común tengo contigo,

que tú

queriéndolo querer

perdiste el alma.

Así que me consuela saber

que ambos quisimos.

Que una vez vivimos sin vivir.

Pero vivimos.

jueves, 30 de diciembre de 2010

QUÉDATE CONMIGO


Quédate conmigo

por lo de dentro.

No mires mi despoblada cabellera

ni tampoco el embarazo

que arrastro desde siempre.

Sólo quédate en mi

por lo de dentro.

Dentro traigo

un balcón mirando al mar,

un viejo faro

que alumbra a los viejos barcos de madera

que nunca pasan,

y un sinfín de palabras inventadas.

Dentro tengo un sol

que, a veces, se disfraza de luna

para verte dormida.

Y un frasco de pastillas

para aquietar el alma.

No mires la destartalada

fachada de mi casa de vivo.

En sus entrañas siempre hay

un fuego encendido.

En ese fuego la madera cruje,

pero no lo hace como queja.

La leña tan solo quiere pronunciar tu nombre.

Un nombre que no sabe.

En mi mirada hay dos billetes

para viajar

entre mis sentimientos.

Si alguna vez

aceptas la aventura,

tal vez hagamos el trayecto juntos.

Pero eso será el día

en que te quedes en mi

por lo de dentro.

Y ese día le robaremos

el disfraz al sol y fabricaremos lunas.

Ese día

el viejo faro alumbrara tus muecas,

y la canción del fuego

nombrará tu nombre

mientras tus pisadas

gritan que te acercas.

Y los dos desnudos,

desde mi balcón,

veremos el mar,

el mar loco en movimiento.

Si te gusta el plan,

sólo acéptalo.

Y acéptalo sólo durmiendo en mi ombligo.

Pero recuerda bien

que sólo tendrá efecto

si te quedas conmigo

por lo que llevo dentro.

martes, 28 de diciembre de 2010

CHAO



Me costó infinito tiempo y paciencia ir arrancándole al arco iris el color azul, porque tú me lo pediste.

Tampoco creas que fue fácil separar las gotas pares de las impares de todo el Mediterráneo, porque tu me encargaste un collar de agua.

Lo que me agotó bastante también fue el vaciar una montaña para hacerte un paraguas y resguardarte de las tormentas de verano.

Pero hoy vengo a despedirme.

Después de tu último encargo esta es mi primera y única despedida.

Toma. Aquí esta el helado de fresa que me pediste.

¿Sabes?, la muchacha de la heladería con una mirada me ha pedido tan sólo una sonrisa.

Chao. Me voy con ella.

viernes, 24 de diciembre de 2010


No cuelga de la pared de mi estancia
una de esas cartulinas enmarcadas
con el nombre de uno mismo
en letras góticas,
explicando que eres tal
o eres cual.
Pero puedo hacerte una trenza
con tres rayos de sol,
para tu ombligo.

En el umbral de mi casa
no habita ninguna de esas placas doradas
con el nombre resaltado de uno mismo.
Y abajo no existe, más pequeña,
ninguna inscripción
que explica que eres tal o eres cual.
Pero puedo hacer que huelas
como las casas
donde hay un recién nacido.
Un perfume tierno,
como tierna la mueca
que te pienso para mí.

Tengo la suficiente cantidad de dinero
para ser inmensamente pobre.
Y si tengo que elegir gastar
entre un pan o tu sonrisa,
prefiero pasar hambre en tu alegría.

Podría haber sido médico.
Pero me tocó ser poeta.
Así que las dolencias del cuerpo
puede ser se me resistan.
Pero para los males del alma
tengo siempre un buen remedio
en un frasco con forma de verso.

Podría haber sido arquitecto
y construir una casa
donde aprueben la licencia.
Pero me tocó ser poeta.
Y puedo construirte, si quiero,
un castillo entre las nubes.




Podría haber sido empresario.
Contar dinero y billetes
todo el tiempo.
Pero me tocó ser poeta
así que sólo cuento silabas y versos
para poder hablarte el mar
en poco tiempo.

No tengo grandes pretensiones.
Me conformo con ser poeta.
Le estoy agarrando gusto a eso de,
cuando unos gritan
“Compra”, “Trae”, “Haz” o “Vende”,
yo ser feliz susurrando
un único y sincero
“Te seguiré esperando. Gracias”.

Cuando me reencarne, si me dan a elegir, quiero hacerlo en vela de cumpleaños.

Entonces, para mi, ya no pasará el tiempo.

Siempre tendré la cabeza caliente y mi camino será un dulce andar.

Y lo mejor de todo, un día me dejaran en un cajón junto con otros seres que decidieron reencarnarse en vela de cumpleaños como yo, y allí dentro de aquella pequeña bolsita de plástico, sabremos, por lo menos, que siempre habrá en el mundo alguien que una vez al año nos recuerde.

jueves, 23 de diciembre de 2010

MOVIMIENTO


Me muevo sólo

en el radio de acción

que trae mi sombra.

Nunca llegué a andar

más allá de mis promesas.

Y anduve tan cerca de mis huesos

que los recorrí uno por uno

desde dentro.

Intento coincidir mis pasos

con cada parpadeo.

Y miro siempre al suelo

para que mis miradas

me rodeen

como hogueras.

Me muevo sólo

en el radio de acción

de mis suspiros.

Y si alguien se aproxima,

de repente,

saltan todas las alarmas.

Mi sombra se refugia

tras la sombra de la intrusa

y mis suspiros se enfrentan

a los tuyos en el aire.

En esta guerra

de brisas y de formas

dejo que tu cuerpo

cruce mi frontera,

Mi alma quiebra

su gastado pasaporte

y comienzo

a descubrir tu nuevo continente,

al mismo tiempo

que empiezo a moverme,

únicamente,

en el radio de acción

que trae tu risa.